Entrada horaria estándar
Recorrido por libre, unos noventa minutos, dos bebidas al final. La opción por defecto.
24 €/ persona
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Un museo de la cerveza muy pulido y autoguiado, instalado en una antigua fábrica de cerveza del siglo XIX, que termina en degustación. Los turnos de tarde de fin de semana sí se agotan. Resérvalo con tres a siete días de margen y ve entre semana.
LA GRAN PREGUNTA
Comparamos ambas opciones, factor por factor.
Coge la versión empaquetada, porque no existe otra: el sitio solo funciona como experiencia con entrada. La comparación real es contra pasar esas mismas dos horas y esos mismos veinticuatro euros en un buen bruin café del Jordaan, que es más barato, más tranquilo y posiblemente más de Ámsterdam. Ve a la cervecería si te atrae el lado de patrimonio industrial. Si no, café.
Ver el tour →Con tres a siete días tienes de sobra. La entrada es por turno horario y las tardes de viernes y sábado sí se llenan de verdad, pero un martes por la mañana todavía se venderán entradas esa misma mañana.
Noventa minutos a ritmo normal, cerca de dos horas y media si te recreas en las degustaciones, que es la idea.
Es un museo de marca muy bien hecho, no una visita a una fábrica: llevan décadas sin producir cerveza allí. Merece la pena con lluvia, en grupo, entre semana. No merece la pena hacer cola por ella.
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